Terapia narrativa familiar

Origen

La terapia narrativa es una forma de psicoterapia que utiliza la narrativa. Fue desarrollado inicialmente durante los años 1970 y 1980, por los trabajadores sociales Michael White (australiano) y David Epston (neozelandés).

Su enfoque se ha difundido en América del Norte con la publicación en 1990 de su libro Medios narrativos para fines terapéuticos,1​ seguido de numerosos libros y artículos sobre casos previamente inmanejables de la anorexia nerviosa, esquizofrenia, TDAH ​y muchos otros problemas. En 2007 White publicó Narrative means to therapeutic ends,​ con la presentación de seis tipos de conversaciones clave.

Exponentes

Sus principales autores y promotores son Michael White y David Epson.

Conceptos fundamentales

La terapia familiar narrativa sostiene que la realidad objetiva influye en las personas a través del significado que le den las mismas dentro de un contexto histórico determinado. Además abogan por una pluralidad de voces todas con el mismo peso y el mismo derecho a ser tomadas en cuenta para la explicación de la subjetividad y la conducta de una familia.

Dos son los presupuestos básicos de este enfoque: la experiencia humana es sumamente ambigua y el significado que las personas le atribuyen a esa experiencia ejerce una importante influencia en sus vidas. Para estos autores la construcción de la experiencia tiene lugar en las interacciones que los individuos sostienen a través de las cuales forman creencias y narraciones acerca del mundo, de los otros y de sí mismos.

 Los relatos en los que cada miembro de la familia sitúa su experiencia dentro y fuera de la misma influyen en el significado que le dan, ya que los relatos actúan en la selección de los aspectos de la experiencia, en la forma de expresión de estos aspectos y lo que es más importante ocasionan una orientación determinada en la vida y las relaciones.

Según Anderson y Goolishian (1990), las terapias narrativas se apoyan en las siguientes premisas:

1. Los sistemas humanos son al mismo tiempo generadores de lenguaje y significado. Es decir dentro de los sistemas humanos se generan historias familiares y personales que influyen en los significados que se le atribuyen a las experiencias. A su vez estos significados ayudan a reforzar o modificar historias previas.

2. El significado y la comprensión se construyen socialmente, no accedemos al significado ni a la comprensión si no tenemos acción comunicativa.

3. En terapia todo sistema se consolida dialogalmente alrededor de cierto problema. El sistema terapéutico es un sistema de organización y disolución del problema.

4. La terapia es un hecho lingüístico que tiene lugar dentro de lo que llamamos conversación terapéutica, donde los nuevos significados permiten disolver el problema. En la terapia familiar narrativa no se concibe el yo como una entidad estable, sino como una entidad narrativa que cambia con relación al contexto presente del individuo y a las características del otro al que va dirigida la historia.

La historia de la vida de los individuos y las familias no se definen como una simple adición de acontecimientos los cuales tienen siempre interpretaciones fijas; por el contrario estos acontecimientos se están reinterpretando de manera constante a la luz de la situación presente, de lo que está pasando ahora.

No hay un yo que se exprese, sino narraciones acerca del yo, resultados de un ahora. Las biografías no son las historias de características inmutables del individuo o de las familias sino más bien lo que las características del individuo o su familia le explican a cada sujeto de la percepción de su presente y de cómo lo ven los otros en ese momento. Según este enfoque la interpretación que hace una persona como “sensata o acertada” o “insensata o desacertada” de su decisión de romper una relación, depende de cómo los otros con los que se relaciona valoran esta decisión y de lo que percibe que está viviendo en ese momento.

Si los otros con los cuales se relaciona le trasmiten una opinión favorable de su decisión, y el sujeto percibe que le ha ido bien en sus nuevas relaciones y en su vida personal con toda probabilidad considerará su decisión como sensata y acertada; en caso contrario tenderá con mayor probabilidad a juzgarla de manera diferente.

En resumen, este enfoque sostiene que el proceso de desarrollo de una historia acerca de la propia vida y de la vida en familia es lo que se convierte en la base de toda la identidad. La identidad se va reinterpretando con base a la experiencia personal del individuo y de las relaciones que sostiene con los otros.

Génesis y mantenimiento del problema

Para Andersen (1997), los problemas son acontecimientos o hechos que suelen describirse e interpretarse por las personas de manera conflictiva. Son el resultado de la internalización por parte de las personas de discursos culturales negativos acerca de ellos mismos y del mundo que les rodea. Esas historias hacen que las personas interpreten las experiencias de cierto modo y afectan de manera importante su conducta y sus relaciones con los demás.

Es necesario reconocer que los problemas no tienen una realidad objetiva fuera de la definición que le den las personas, por eso apreciamos que un mismo problema puede ser definido de diferente forma por distintas personas e incluso definido como un no problema por otra.

Según esta postura de la terapia familiar narrativa las narraciones que construyen las familias para explicar su experiencia le permiten o impiden una percepción de competencia para dar sentido y para actuar en diferentes situaciones de la vida.

Los problemas que se tratan en terapia emanan de narraciones de situaciones sociales y autodefiniciones que no brindan una libertad para comportarse de manera competente frente a las tareas propias de los individuos en su contexto familiar y social.

Mientras en el enfoque estructural se considera que el problema es creado por las características del sistema, en la postura narrativa se parte del presupuesto de que es la definición del problema la encargada de crear un sistema que sirve para mantenerlo.

El sistema se forma por las personas y sus actos de habla o conducta, que perpetúan el problema. Estos sistemas son una red de conversaciones armadas en torno a algo definido, en y a través de esas conversaciones como problema.

White y Epston (1993), dos de los autores más representativos de esta postura, se interesan no tanto por cómo el problema es narrado por las personas o el sistema, sino por las exigencias que plantea el problema al sistema y a las personas para su supervivencia, y por el efecto que tienen esas exigencias sobre las vidas y las relaciones de las personas.

Las respuestas de los miembros de la familia a las exigencias del conflicto, tomadas en su conjunto, constituyen el sistema de apoyo a la vida del problema.

Filosofía

Según Ramos (2001) en la terapia narrativa el terapeuta tiene que facilitar que el relato transcurra de tal forma que quede una puerta abierta a algo que, todavía, pueda hacer la familia, a pesar de su pasado, de sus carencias, de sus relaciones conflictivas y de su estilo de vida. La terapia procura la generación de una conversación que permita a través del diálogo la exploración y la comprensión de los problemas; el terapeuta y la familia participan en el co-desarrollo de nuevos significados y nuevas narraciones que le permitan a la familia un comportamiento más competente ante los problemas.

Para Maturana (1988) la función del terapeuta es la co-construcción junto con el cliente de realidades interpersonales que tienen las características de ser diferentes de la realidad que el cliente ha construido de su experiencia. El terapeuta desencadenará un proceso de cambio si logra interferir la repetición de los mismos significados de la experiencia que llevó al cliente a la terapia. Según Epston, White y Murray (1996) esta terapia pretende ayudar a las personas a resolver problemas por los siguientes medios:

1. Permitiéndoles separar sus vidas y sus relaciones de los relatos empobrecedores,

2. Ayudándolos a cuestionar las prácticas del yo y de las relaciones que sean opresoras,

3. Alentando a las personas a re-escribir sus vidas según conocimientos /historias y prácticas del yo y de las relaciones alternativas, para que tengan mejores desenlaces. En resumen el terapeuta tiene que cambiar la narrativa construida acerca del problema, pues la nueva narrativa, para ser mantenida necesitará que los integrantes de la familia desarrollen nuevas conductas y manera de relacionarse entre si.

Estrategias y técnicas

Aunque es un campo de relativamente reciente desarrollo y se opone al impulso de técnicas específicas, existen algunas estrategias de trabajo desarrolladas dentro de este enfoque que en general acepta todas aquellas que promuevan una conversación abierta de los integrantes de las familias.

Adopción por parte del terapeuta de una posición de ignorancia Dentro del enfoque narrativo el terapeuta adopta una posición de ignorancia hacia lo que le sucede a la familia; la adopción de esta posición implica la comunicación a la familia de una genuina curiosidad hacia lo que narra con relación a sí misma y con respecto a los distintos individuos que la integran, así como de una necesidad de informarse más con respecto a lo que se está diciendo.

Aquí el terapeuta esta consciente de que no sabe a priori cuál es la intención de ningún acto, sino que debe confiar en la explicación que le dan los distintos integrantes de la familia. Toma en serio los relatos de la familia y aprende de los mismos sin tratarlos de sustituir por algún relato previamente preconcebido. La postura de respeto al discurso de la familia le permite al terapeuta unirse a ella en la exploración de la experiencia de la misma, ya que les permite a sus diversos integrantes un espacio para la conversación, al no tener que proteger o convencer al terapeuta de lo adecuado de sus ideas.

En la terapia familiar narrativa el terapeuta debe asumir que su interpretación acerca de lo que origina el problema de una familia en particular no es sino una de las muchas posturas posibles acerca del mismo y en ningún momento debe considerar que su interpretación es mejor que la de los diferentes miembros de la familia. Es más está consciente que la existencia de múltiples interpretaciones acerca del problema, es lo que le permite a la familia elaborar una nueva narrativa acerca del mismo.

Según Andersen (1997), las funciones de un terapeuta familiar dentro de este enfoque son:

1. Facilitar y participar en la narración del cliente sin pretender editarla ni reconstruirla ellos mismos.

2. Evitar que las ideas y visiones propias de la vida se conviertan en prejuicios acerca de cómo deben vivir las personas o como deben resolver los problemas.

3. Participar en las conversaciones sin pretender que su función es descubrir lo que es cierto o falso o determinar lo que es normal o patológico.

4. Situarse en una posición que no controle la conversación orientándola hacia un contenido o resultado específico.

Creación de espacios conversacionales.

La creación de un espacio donde la familia se sienta libre de contar su historia es el requisito básico, según este punto de vista de la terapia, para lograr una conversación terapéutica. El pre-requisito básico para la creación de este espacio es que el terapeuta muestre a través de sus intervenciones una necesidad genuina de saber más acerca de lo expresado por la familia y un intento por entender la perspectiva familiar ante las diversas situaciones de su vida.

 Andersen (1997), sugiere algunas estrategias que estimulan el desarrollo de un diálogo terapéutico:

1. Crear un espacio que permita la expresión libre a la familia para hablar acerca de lo que quiera mostrando interés y respeto por los temas y los puntos de vista que cada miembro de la misma expresa.

2. El terapeuta debe ser abierto y evitar los secretos con la familia, es decir, debe expresar libremente lo que sabe acerca de los integrantes de la familia y lo que piensa y siente acerca de lo que dicen y hacen.

Esto siempre haciéndole sentir a la familia que sus opiniones sólo son unas más, y que no necesariamente son las correctas. Es algo acerca de lo cual puede conversar la familia si así lo desea.

3. No dar por supuesto que como terapeuta se entienden siempre los significados de lo que dice la familia, sino situarse en la posición de preguntar acerca de qué significa lo que dicen y para qué lo hacen.

4. Adoptar la postura de que todo puede ser tema de conversación sin privilegiar un tema sobre otro. Es necesario confiar en que la familia lo llevará a los temas que son necesarios tratar.

5. Permitir que cada integrante de la familia, uno por vez, cuente su propia versión de lo que pasa en la familia. Es útil para generar nuevos espacios de conversación pues se permite que las personas puedan escuchar de manera menos defensiva al saber que tendrán el turno de poder expresar sus opiniones y puntos vista.

Además cada miembro de la familia tiene acceso a la experiencia de los otros y a sus versiones acerca del problema.

Equipo reflexivo

Parte del presupuesto de que el hecho de que la familia escuche diversas posibilidades de conceptualizar y alternativas para el manejo del mismo le ayuda a generar nuevas perspectivas acerca de su problema.

El equipo reflexivo está compuesto por varios profesionales que escuchan la conversación entre el terapeuta y la familia sin participar, y al final el terapeuta le pide al equipo que converse acerca del problema planteado por la familia y ofrezca alternativas de solución.

La familia puede optar por escuchar o no la conversación del grupo reflexivo y posteriormente el terapeuta le brindará la oportunidad a cada miembro de opinar sobre lo dicho por el grupo si así lo desean. Como podemos apreciar, esta estrategia produce múltiples voces acerca del problema de la familia, todas igualmente importantes.

Andersen (1997) refiere algunas reglas que debe seguir el equipo reflexivo para incrementar su eficiencia como medio de lograr la producción por parte de la familia de nuevas narrativas:

1. Las reflexiones del equipo deben basarse en algo expresado durante la conversación,

2. Se les dice a los clientes que cuando el equipo conversa ellos pueden escuchar o decidir salir,

 3. Los miembros del equipo deben tratar de no trasmitir connotaciones negativas,

4. Una vez que el equipo ha expresado sus reflexiones, la conversación se concentra en la familia y el entrevistador, quien da la oportunidad de decidir si quieren o no expresar o no sus puntos de vista acerca de los escuchado del equipo.

En nuestro contexto es difícil conjuntar a varios profesionales para trabajar juntos en un caso. Sin embargo, el mismo Andersen (1997) sostiene que tan siquiera la presencia de otro profesionista durante la conversación exprese sus opiniones enriquece el punto de vista del cliente acerca del problema y las posibles soluciones.

Exteriorización del problema

Estos autores han observado que por lo general los problemas se convierten en una parte tan importante de la vida y las relaciones de las personas, que pierden la posibilidad de ver al problema como algo momentáneo en ese momento y que no es necesariamente parte de su vida.

Cuando el problema se ve como algo externo a la vida de las personas, éstas adquieren la posibilidad de darle un nuevo significado y generar nuevas posibilidades de solución. La exteriorización del problema puede iniciarse conversando acerca de:

1. La influencia del problema en la vida y las relaciones de cada miembro de la familia, estas preguntas ayudan a definir la esfera de influencia del problema;

 2. La influencia de las personas y las relaciones entre ellos en la existencia y el mantenimiento del problema;

 3. Acerca de los acontecimientos que contradicen la existencia del problema, es decir sobre aquellos momentos en que el problema no se ha manifestado. Esto ayuda a las personas a descubrir sus propias competencias y recursos para enfrentar las situaciones difíciles.

Los relatos acerca de la influencia del problema en la vida y las relaciones de los integrantes de la familia permiten identificar los acontecimientos extraordinarios, donde el problema no impactó como se esperaba la vida y las relaciones de las personas que integran la familia.

Se orienta la conversación entonces hacia esas situaciones preguntándoles a los integrantes de la familia: ¿Cómo pueden explicar esos sucesos extraordinarios? ¿Cómo se pudieron resistir en esta ocasión a la influencia de las personas o de las situaciones relacionadas con el problema? ¿Y qué influencia tuvieron esos sucesos en sus vidas y sus relaciones? Lo interesante es que la técnica permite a la persona percibir que el problema no siempre está presente en sus vidas y que en ocasiones hacen cosas que evitan la aparición de los mismos.

Según White y Epston (1993), la exteriorización de los problemas ayuda a las personas en su lucha contra los mismos ya que:

1. Hace disminuir los conflictos estériles y las disputas en torno a quién es el responsable del problema.

 2. Combate la sensación de fracaso que aparece ante la persistencia del problema pese a sus intentos de resolverlo.

3. Promueven que las personas cooperen entre sí.

4. Crea posibilidades para que las personas actúen para apartar sus vidas y relaciones de la influencia del problema.

5. Ofrece opciones para el diálogo sobre el problema.

Cuando se identifican acontecimientos extraordinarios, se puede alentar a las familias a que desarrollen nuevos significados en relación con ellos, descubriendo las implicaciones que tienen para sus vidas y relaciones. Esto requiere que los acontecimientos pasen a formar parte de una historia alternativa de la vida de la persona.

Dichas historias alternativas derivan del descubrimiento de acontecimientos extraordinarios que, o bien contradicen la historia dominante donde el problema tiene un gran peso, o aparecen como momentos incomprensibles de la vida y las relaciones entre los integrantes de la familia.

Re-escribir la historia supone re-situar la experiencia en nuevas narraciones, de modo que el relato que era dominante se vuelva obsoleto y la familia aprenda a identificar otros acontecimientos extraordinarios que permitan apoyar su nueva historia.

Post Author: Entorno Estudiantil

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